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Costa Concordia, un año después: el millonario plan para remover el barco

Por Matías Ferrari.

Se cumplió un año de aquella trágica noche en la que el crucero Concordia, de la compañía Costa, embistiera una roca a metros de la orilla de la Isla de Giglio. Un error humano y de cálculo que se tradujo en 32 penosas muertes, una ardua investigación judicial y un plan de rescate histórico.

La repercusión mediática fue instantánea: la cobertura buscó entender qué había pasado y cómo habían actuado desde la tripulación para contener a los más de 4200 pasajeros que habían tomado el Concordia para relajarse unos días. Lo que apareció no fue agradable: Francesco Schettino, capitán del barco, había retrasado la evacuación y ese letargo había empeorado la situación y su resultado.

La vía judicial tomó partido por los cargos de naufragio, homicidio culposo múltiple, abandono de nave y negligencia a la hora de informar a las autoridades marítimas, que recaen sobre Schettino y otros siete integrantes de la cúpula del Costa Concordia. El capitán, desesperado por el proceso y la investigación, llegó a declarar: “no soy malo como Osama Bin Laden”.

El crucero sigue ahí. Semi sumergido en las aguas del Mar Tirreno, este gigante blanco está a la espera de un plan de rescate sin precedentes en la historia humana. Ante la mirada de los satélites, parece un barco de juguete a la espera de que alguien lo ponga en marcha de nuevo, pero supone una amenaza ambiental y una desventaja para los italianos del a zona.

Cómo será removido

En mayo, un comité técnico designó a Titan Salvage, compañía estadounidense especializada en extraer chatarra del agua, como compañía a la cabeza y a Micoperi, firma avocada a la construcción de plataformas submarinas para extracción de petróleo, junto a otras 6 empresas, para hacerse cargo de semejante tarea.

Una vez asignados los roles y materializados los actores, ingenieros, rescatistas, especialistas, buzos y expertos se dispusieron para diseñar el rescate. Las opciones eran muchas, pero había que adaptarse al entorno: los procedimientos descartados iban desde cortar el barco para evacuarlo hasta dinamitarlo. Finalmente, se optó por enderezar los restos del crucero desde abajo y acarrearlo fuera de la costa. La elección resulta muy difícil y poco económica, pero es el camino que genera menor impacto ambiental.

La operación consta de cuatro pasos:
· Construir una plataforma submarina por debajo del barco y adherirle unos cajones herméticos gigantes sobre el costado no sumergido de la formación.
· Una serie de grúas, instaladas en la plataforma, van a enderezar el barco con la ayuda de los cajones que serán llenados con agua para generar contrapeso.
· Una vez enderezados los restos de la embarcación, también se colocarán cajones hidráulicos del otro lado para estabilizarla.
· Los contenedores serán vaciados, una vez purificada el agua en su interior, para que el crucero, revivido, flote y sea remolcado hacia un puerto en la Toscana.

Richard Habib, director de Titan Salvage, declaró: “No es imposible, es enteramente posible. Será un éxito, nuestro plan funcionará”. Hace siete meses, cuando se había llegado a esta resolución, se estimaba que el Concordia estaría flotando en mayo de 2013 por la módica de suma de 300 millones dólares (a cuenta de la compañía Costa Cruceros).

El verano europeo encontró a algunos curiosos y turistas tomando sol con el elefante blanco de fondo. En ese entonces, Sergio Ortelli, gobernador de Giglio, confirmó que su municipio invertirá 40 mil euros en retirar la roca que desgarró 50 metros del casco metálico del crucero para aportarla a causa judicial y luego transformarla en un “homenaje adecuado”.

Sin embargo, los locales pretendieron, pretenden y pretenderán que el barco sea transportado lo antes posible porque su volumen afecta el área en términos ambientales. La costa de Giglio es un parque marítimo protegido que cuenta con la ocasional visita de ballenas, delfines y marsopas: atractivo que imanta a miles de turistas todos los años.

Hacia octubre, Nick Sloane, sudafricano a cargo del reflote de la odisea con amplia trayectoria, trabajaba junto al equipo en la construcción de la plataforma submarina para instalar las grúas subacuáticas. En clave de asombro, dijo: “Esta es una operación sin precedentes. Es la mayor recuperación de una embarcación en la historia por bastante margen”.

Actualmente, con el calendario vibrando al son del 2013, estiman que el Costa Concordia volverá a flotar para ser acarreado en septiembre, siempre y cuando el invierno europeo sea leve para no interrumpir las tareas. El nuevo costo total de esta maravilla de la ingeniería asciende a 400 millones de euros.

A un año de la tragedia quedan los juicios y un plan de grandes proporciones en camino, la amarga experiencia y el lamento por parte de los familiares de las 32 víctimas.

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