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6 Datos que no sabías sobre el consumo de alcohol y su impacto en la salud

Imagen: Redzonk/ Stock Xchng

Por Paula Rizzi.

¿Sabías que la forma del vaso influye en la velocidad con que se ingiere el alcohol? ¿O que la música alta en los boliches incita a beber más? Estos y otros datos curiosos son el resultado de investigaciones poco conocidas que buscan indagar más sobre las causas y los efectos del consumo de alcohol.

1. La música alta incita a beber más

De acuerdo a un estudio publicado en la revista Alcoholism: Clinical & Experimental Research, la música alta provoca mayor ingesta de alcohol en menos tiempo.

La investigación, realizada en bares nocturnos de Francia, se basó en 40 varones de entre 18 y 25 años que no sabían que estaban siendo estudiados. Al subir el volumen, los jóvenes comenzaron a consumir más rápido su bebida, lo que los investigadores atribuyen a dos motivos: con un sonido alto la gente está más despierta y además no puede socializar, por lo que se dedica a beber.

2. Las embarazadas no pueden consumir nada de alcohol

Si bien por muchos años se mantuvo en duda el verdadero efecto negativo del consumo moderado de alcohol en mujeres embarazadas, un estudio publicado a fines de 2012 en la revista Plos One reveló que incluso un par de copas pueden afectar al bebé y causar una reducción del coeficiente intelectual.

A través de una investigación sobre 4 mil mujeres que consumieron entre uno y seis vasos de alcohol en el embarazo, se pudo concluir que las variaciones en los genes que codifican las enzimas que metabolizan el alcohol pueden hacer persistir los niveles en el cuerpo y así afectar directamente al feto. Tras arrojar estos resultados, los investigadores indicaron que no se debe consumir siquiera cantidades moderadas, dado que sus consecuencias dependen de cada organismo.

3. En mujeres no embarazadas, el alcohol puede prevenir la artritis y osteoporosis

Si bien es conocido que el consumo de alcohol trae aparejado riesgos en la salud de las personas, si su consumo es responsable y moderado puede generar algunos beneficios. En este caso, un reciente estudio publicado en la British Medical Journal arrojó como resultado que aquellas mujeres que beben de manera moderada tienen un 52 por ciento menos de riesgo a desarrollar artritis que aquellas que nunca consumieron.

Por su parte, los investigadores de la Universidad de Obregón también analizaron los posibles beneficios de la ingesta en pequeñas cantidades y descubrieron que las mujeres que beben hasta dos tragos por día tienen mayor renovación ósea y menos posibilidades de contraer osteoporosis que aquellas que no consumen alcohol. A pesar de estos pequeños beneficios encontrados, los expertos aclaran que son más los aspectos negativos que los positivos, además de manifestar que el alcohol no puede pensarse como un medicamento ni como una alternativa para obtener beneficios médicos.

4. Una de cada ocho mujeres son bebedoras compulsivas

A pesar que se suele asociar el consumo de alcohol a los hombres, un estudio del Centro para el Control y Prevención de Enfermedades de EEUU (CDC, por sus siglas en inglés) indica que una de cada ocho mujeres abusan del consumo de alcohol.

De acuerdo al CDC, el 13 por ciento de las mujeres de ese país sufre borracheras todos los meses y cuando se trata de adolescentes de secundaria la cifra aumenta al 20 por ciento. En el caso de las mujeres, se considera consumo excesivo de alcohol cuando se ingieren más de cuatro bebidas a la vez. Esta cifra, que alcanza a 14 millones de norteamericanas, se vuelve más común en los hogares de ingresos altos.

5. Existe una vacuna contra el alcoholismo

Desde 2009, científicos de la Universidad de Chile trabajan en una vacuna con un gen que genera malestar físico ante el consumo de alcohol. La vacuna, que ya fue desarrollada y ahora se encuentra en etapa de prueba, bloquea la enzima encargada de degradar el alcohol en el cuerpo y ante la mínima ingesta se comienza a sentir malestar como si se hubiesen consumido grandes cantidades.

Si bien ya existe un fármaco que tiene una función similar, el disulfiram, este se comercializa en pastillas y los pacientes pueden elegir cuando dejar de tomarlo. Por el contrario, una sola dosis de la vacuna tiene efectos por al menos un año.

6. La forma del vaso influye en la velocidad con que se toma

Según una investigación de la Universidad de Bristol, las bebidas se consumen más rápido en aquellos recipientes donde se dificulta determinar cuánto se ha ingerido. El estudio, realizado con un total de 160 bebedores sociales de entre 18 y 40 años, determinó que se consume hasta un 60 por ciento más despacio en vasos rectos que en vasos curvos.

Estos últimos dan la sensación de contener más líquido del que en realidad contienen, mientras que los rectos muestran con más exactitud el volumen y permiten que los tragos sean más moderados.

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